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Coworking en España: pop, tradición y arquitectura

Muchos espacios de coworking en España están creados por arquitectos, como Espacio 6B en Madrid.

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En los últimos dos años, el número de espacios de coworking en España ha crecido a un ritmo superior a la media mundial. Este increíble aumento puede explicarse gracias a varios factores, que no son distintos de los experimentados en el resto del mundo; como la recesión económica, el aumento del número de trabajadores independientes y la creación de nuevas empresas, y el giro hacia modelos económicos colaborativos. Sin embargo, existen algunos factores que diferencian a la situación del coworking en España de la de otros países. Analizamos estas diferencias y miramos de cerca el movimiento en la tierra del sol y la tapas.

En España, los espacios de coworking son, por lo general, pequeños e íntimos, con menos de 20 mesas y gestionados por un administrador que ha incorporado (muy) recientemente los valores del coworking en lo que, originalmente, fueron oficinas compartidas.

Más comúnmente en España que en cualquier otro sitio, los espacios de coworking han evolucionado desde la transformación de estudios creativos privados, y aún hoy transcurren en paralelo con los negocios de sus fundadores. Algunos de estos espacios cuentan con planes de expansión, siguiendo el éxito de la incorporación del elemento coworking en sus empresas.

En realidad, este perfil puede describir un espacio de coworking en cualquier lugar del mundo. Pero lo que diferencia a la situación en España es que la mayor parte de estas empresas son estudios de arquitectura, industria asolada por la crisis.

“Construyendo” espacios

Son tiempos difíciles para los arquitectos en España. La burbuja de la construcción que comenzó a expandirse a principios del 2000, estalló hace un par de años, provocando un descenso del 70% en la construcción en todo el país. Solamente en Barcelona más del 50% de los estudios de arquitectura se han visto forzados a cerrar.

“Esto se debe en parte al hecho de que en España los estudiantes de arquitectura están capacitados para firmar proyectos de gran envergadura en cuanto se gradúan, sin necesitar un periodo de prácticas”, explica Edgar González, profesor de arquitectura y autor del blog sobre diseño que lleva su nombre. “Por este motivo, existen muchos más estudios de arquitectura con menos de diez miembros que en otros países”. Y eso se traduce en muchas más empresas a las que puede afectar la crisis.

De hecho, cuando la industria de la construcción –tan próspera una vez- se hundió, el 20% de estos pequeños estudios necesitaron un negocio adicional. “Los arquitectos necesitan mucho espacio, grandes mesas y un entorno de trabajo abierto”, comenta Edgar. Las oficinas compartidas fueron, para muchos de ellos, una opción tan apropiada como natural.

Algunos de estos espacios –junto a estudios de diseño multimedia y de diseño de interiores- fueron más allá del concepto de oficina compartida y adoptaron el espíritu del coworking. En España, estos nuevos espacios de coworking son el resultado final de una oficina compartida, que ha incorporado los modelos de espacios colaborativos centrados en la comunidad. Hay muchos ejemplos de espacios de éxito que se consideran ejemplos en el mundo del coworking, y que originalmente surgieron de algo muy distinto.

La industria de la arquitectura en España es, por tanto, una fuerza significativa en el movimiento, y una referencia fundamental a tener en cuenta cuando se habla del crecimiento, dirección y potencial del coworking en España.

El coworking - un término popular

El increíble aumento del número de espacios de coworking la ha convertido en una palabra más que popular (tanto como para justificar la Coworking Spain Conference), pero en algunos aspectos la ha puesto demasiado de moda.
La fama del movimiento ha provocado la aparición de decenas de centros de negocios y oficinas privadas que en realidad ofrecen exclusivamente “alquiler de espacio”, pero que se autodenominan coworking. Esto preocupa a algunos defensores del coworking en España que siente que la aparición de este “falso-coworking” puede contaminar la imagen del verdadero movimiento.

El que los espacios de coworking estén amenazados por estas falsificaciones, sigue siento discutible. Durante la Coworking Spain Conferece pudimos escuchar opiniones de extremos opuestos.

“No creo que represente un problema (oficinas compartidas que se autodenominan incorrectamente coworking). El coworking auténtico está creciendo cada mes… y los freelancers creativos escogen espacios de coworking antes que estos otros”, comenta Cristina Martínez-Sandoval, de Gracia Work Center en Barcelona.

Siempre habrá opiniones para todos los gustos, pero los números apuntan en una dirección. Las estadísticas de Deskmag según su Segunda Encuesta Mundial sobre Coworking, muestran que los espacios de coworking no tienen nada que temer de los centros de negocios. De hecho, el simple hecho de que el coworking esté de moda viene a probar la energía del movimiento en España. Aprovechar esta energía y desviarlo hacia ciudades más pequeñas es el verdadero reto de la comunidad coworking en España.

Tradición

“¡Somos predicadores del coworking! Sevilla es una ciudad muy tradicional. Es difícil explicar a las personas por qué deberían trabajar juntas, conseguir que se den cuenta de que la colaboración es positiva” – Jaime Aranda, workINcompany, Sevilla.

El otro reto al que se enfrenta la comunidad en España está en contraste con la popularidad del coworking: los españoles no se fían de la colaboración en el mundo profesional. La cultura española es profundamente tradicional. Aunque es posible que ocurra en menor medida en Madrid o Barcelona, incluso los habitantes de algunas de las ciudades más grandes se aferran a los valores tradicionales en el trabajo. Mientras que los españoles son sociales, encantadores y comunitarios, en el entorno laboral aún prevalece el miedo al robo de ideas.

El mayor desafío al que se tienen que enfrentar los actuales y futuros operadores de espacios de coworking es cómo conseguir un cambio cultural, cómo hacer ver que lo importante es la ejecución de las ideas, no las ideas en sí mismas. No obstante, al hablar con los cientos de entusiastas del coworking en España, es fácil darse cuenta de que han empezado con buen pie.

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