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¿Cómo sienta unirse a un espacio de coworking?

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Son muchos los que se unen a espacios de coworking en primavera, marcando el inicio de una relación que durará muchas más estaciones en la mayoría de los casos. Pero, ¿cómo se lleva la primera semana? A los coworkers más veteranos les cuesta recordar como se sintieron esa primera semana, y como fue trabajar en un espacio tan diferente por primera vez. Hemos conocido a Lasse, un danés que vive en San Francisco, y que era un novato en el mundo del coworking... hasta que se unió a su espacio. En este artículo, Lasse comparte su experiencia durante su primera semana, y nos cuenta algunos trucos para aquellos a los que el coworking aún no les resulta familiar.

Artículo de Lasse Chor:

Esta semana ha pasado a la velocidad de la luz, como suele ocurrir cuando estás ocupado. Sin embargo, esta semana era un poco diferente: era mi primera semana como un verdadero coworker. ¡Y vaya semana! He conocido a un montón de gente interesante, he mantenido multitud de conversaciones valiosas. Cada día me he ido sintiendo más productivo y más relajado al volver a casa del trabajo. Mi primera semana me ha enseñado cosas del coworking que me gustaría compartir con otros coworkers novatos, y con las personas que estén barajando la opción del coworking para su proyecto de vida-trabajo; como que el reto más grande con que me he encontrado es encajar en la comunidad.

Encajando en la comunidad

Una de las ventajas más importantes de los espacios de coworking es su comunidad, fuerte y activa. Pero es en las comunidades fuertes, precisamente, donde resulta más difíciles entrar, ya que están forjadas sobre lazos fuertes y conexiones profundas entre las personas que la forman. Las comunidades se definen por el sentimiento de pertenencia de sus integrantes – por lo que si no sientes que formas parte de ella, va a ser difícil que te sientas integrado. Por este motivo, me pareció fundamental durante la primera semana (y algunas mas...) dedicar parte del tiempo a encajar en la comunidad. Puede resultarle difícil hasta al mejor relaciones públicas, pero es lo que va a marcar la diferencia en tu experiencia de coworking.

En este tiempo, me he dado cuenta de que las relaciones pueden ser “endulzadas” con galletas, es una buena forma de romper el hielo el primer día. Coge una caja de galletas y ponle un cartel que diga “Hola, soy un nuevo coworker – ¡te regalo una galleta si me saludas! “ (o quizá algo un poco más convincente), y eso te ayudará a iniciar conversaciones con tus futuros compañeros. Otra cosa que también ayuda es llegar temprano por las mañanas la primera semana, y asegurarte así un sitio en una mesa central en un área de trabajo abierta. Quedarse apartado en una esquina no ayuda mucho a entablar conversaciones.

Los eventos también pueden ser una forma de integrarte (¡además de divertirte!), así que intenta participar en almuerzos comunitarios y talleres, o incluso en las salidas a bares después del trabajo.

Hacer las cosas necesarias para entrar a formar parte de la comunidad ha aportado varios beneficios a mi experiencia de coworking; como por ejemplo:

1. No comer nunca solo

Alguien me dijo una vez que comer solo es una oportunidad perdida (o algo parecido). Al estar en un espacio de coworking, siempre habrá alguien con quien compartir el tiempo de la comida. Es una oportunidad increíble para aprender sobre los proyectos de los demás, seguir sus progresos y sus retos diarios. Hace que la materia gris se ponga en marcha, y ejerce una influencia increíble sobre tu propio trabajo, ya que siempre hay alguien con quien compartir e intercambiar ideas. Está mas que probado. Además, día tras día, tus compañeros de comida te ayudarán a aumentar tu red de negocios y a sentirte más conectado al espacio.

2. Salir de casa

Sobra decir que si eres un coworker, no estás en casa. Y ya solamente gracias a esto, consigues alejarte de tus quehaceres diarios y puedes concentrarte totalmente en las tareas en las que tienes que trabajar. Y aún más importante, he aprendido que al trabajar fuera de casa, consigo organizar mucho mejor mi jornada laboral y he mejorado mi equilibrio entre trabajo y vida personal.

3. Coambiciones.

Creo que me acabo de inventar esta palabra, pero es la que mejor describe cómo me he sentido en mi primera semana de coworking. Básicamente lo que quiero decir es que, cuando estas compartiendo un espacio con un montón de freelancers y emprendedores inteligentes, perseverantes y apasionados, es muy difícil no trabajar duro. Seguir sus progresos y sus éxitos es una experiencia increíblemente motivadora – porque puede que seas el siguiente.

En resumen, he disfrutado mucho mi primera semana como coworker, y espero que las próximas semanas estén llenas de oportunidades para conectar aun más con la comunidad.

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